“Los mecanismos psicológicos de los que surge la creación artística tienen tal naturaleza que, o bien deberían incluirse en el terreno de la patología, y considerar a todos los artistas como psicópatas, o bien habría que extender los límites de la normalidad para que abarquen la locura”

sábado, diciembre 19, 2009

El primer camino es también el último
Mixta sobre poliester. 42 x 29,7 cm.

lunes, diciembre 14, 2009

Mixta sobre poliester. 10.8 x 25 cm.

domingo, diciembre 13, 2009

Mixta sobre poliester. 35 x 24 cm.
Grafito sobre papel. 15.3 x 21.5 cm.
El Ángel caído
Mixta sobre papel. 15.3 x 21.5 cm.

jueves, diciembre 03, 2009

Autorretrato

Apenas reconozco el rostro del anciano que me observa desde el espejo.

Jorge Luis Borges.

Retrato no para decir “soy el que veis aquí y vedme cómo soy” sino para decir “ya no estoy aquí, me voy, desaparezco, ya no se quien soy”.

De una cosa que ves cada día, que miras cada día, que ves siempre… en un momento determinado, ya no te das cuenta, ya no la ves…

Memoria límbica, memoria de las fronteras del ser, de los confines sombríos de la identidad, de la memoria en penumbra, memoria semejante a la de un niño antes de ser bautizado o del anciano antes de ser juzgado, memoria infinita y sin forma, memoria sin memoria, pero que conserva inscrita en el fondo de sí misma los rasgos más antiguos de la vida, memoria elemental de las primeras impresiones de los primeros afectos, de las primeras emociones. Pero, después, todo se ha borrado: los nombres, los lugares, las circunstancias... Angustia y terror al vacío que regresa de muy lejos, de donde ya nada tiene nombre. Este hombre infinitamente solitario, que ya no sabía quién era, de dónde era, ni qué año era ni qué ciudad le acogía, más que abandonado por los demás, sólo había sido abandonado por él mismo, “Ellos están aquí”, decía, “y yo ya no estoy” y se disculpaba por ello, intentaba justificarse, hacerse perdonar su ausencia, y decía, sin cesar: “No sé qué me pasa ... “ Lo decía para disimular, para hacer creer a los demás que él aún estaba allí, cuando, de hecho, ya no estaba para nadie. El silencio de aquel escándalo intolerable que es la huida de la memoria, aquella traición intolerable de las cosas, hacia él, que jamás había traicionado a nadie.

El espíritu ha vacilado, no se recupera, pero el cuerpo, ¿desde qué zona oscura ha respondido con la fidelidad más sobrecogedora? Ya no se sabe dónde se está ni quién se es, pero el brazo, la mano, los dedos, escapándose de la petrificación, son aún capaces de seguir los rasgos de un rostro. ¿De dónde viene el dominio de un hombre que ya no domina nada? ¿Es un misterio del cuerpo, que se reafirma y que responde, con tanta autoridad y precisión, cuando el espíritu ya hace tiempo que ha desertado?

De pie en la entrada de su taller, en el lugar en el que se muere de no morir, abarcando con la mirada el lugar vacío y silencioso, sin reconocer los dibujos hechos ayer, sin saber nada de nada de este espacio ocupado durante años, experimentando, sin embargo, la tristeza infinita de dudar que aquello tenga aún algo que ver con él, que le concierna, que haya sido suyo, pero sin saber ya cómo responder a esta mirada, a esta preocupación, a este llamamiento a la pertinencia, qué sentido dar a estos fragmentos de recuerdos que le obsesionan.

Hasta qué punto todo es inútil… todo es en cierto punto frívolo, sin una frivolidad excesiva, pero en comparación con lo vivido todo es completamente inútil.

miércoles, noviembre 11, 2009

Mixta sobre papel. 42 x 29,7 cm.

domingo, noviembre 08, 2009

Minotauro derrotado
Mixta sobre papel. 53 x 64 cm.

sábado, agosto 29, 2009

La soledad de los días
Mixta sobre poliester. 64.5 x 41.5 cm.

sábado, julio 18, 2009

elí, elí, lema sabajtaní!!! (detalles)
Mixta sobre poliester. 65 x 50 cm.

viernes, julio 17, 2009

Daño innecesario 2
Mixta sobre poliester. 29.7 x 21 cm.

lunes, julio 06, 2009

The secrets that you keep are at the ready. Are you ready?
Mixta sobre poliester. 65 x 49.5 cm.

domingo, junio 28, 2009

Te miro, pero no te veo. Te veo, pero no te miro.
Mixta sobre poliester. 48 x 30 cm.

martes, junio 09, 2009

El silencio del cuadro

(Por Vicente Verdú.)

Es un lugar común decir que los pintores carecen del don de la palabra. No es, sin embargo, un error. En numerosos casos los pintores, carecen de la facultad del pensamiento lógico y consecuentemente de una reflexión más o menos cabal referida a su obra y a la de los demás. Son de este modo genios puros. Seres de otra condición capaces de relacionar su alma con el alma de las cosas sin que la necesaria conversación inherente a la producción artística pueda ser compartida con nadie. Pero, además, el lenguaje silencioso de cada artista sería, a la vez, singular. Ningún artista emplearía un lenguaje trasmisible oralmente a otro y, en consecuencia, tampoco entre ellos cabe esperar conversación alguna. O, al menos, conversación con sentido común. Cada uno mantendría su sentido al lado del sentido de su partenaire y no para impedir la comunicación entre ellos mismos, aún su pesar, sí sino la comunicación general con otros grupos. Harían peña los artistas plásticos en tanto que individuos afásicos. Fuera del habla y fuera, paradójicamente, de "la fase" oral. Infantes puros, infans o seres primarios a los que se les niega originariamente la palabra como forma de conseguir alguna identidad. Se les negaría por propia constitución y no por censura ni por deficiencia, ni por ninguna otra mutilación sino por la naturaleza propia de su arte que concentrado en el silencio perdería verdad si permitiera una versión acústica. Tan silente, tan concentrado en la intensidad de la mirada (naciente del cerebro de la mirada y dirigido al espectador) que tan sólo con ella solventaría su solipsismo y su gozo, su mutismo y su elocuencia serían una misma cosa dentro de su condición peculiar. De este modo, los pintores -a diferencia de los arquitectos, extraordinariamente parlanchines, no dirían nada sobre su cuadro ni necesitaría hacerlo ni les sería posible lograr esa pretensión. Precisamente, todo pintor que escribe, hace poemas, elabora reflexiona sobre el arte, va perdiendo con cada palabra una partícula de la posible magia que ha formado su composición. La pintura ante la palabra craquela. La mirada que el cuadro emite se enturbia al definirla, se decolora al nombrarla, se vulgariza y, al cabo, se consume por el sonido de la dicción. El pintor inventa en el cuadro a través de una expresión que no soporta sino las formas y colores y su traducción en letras, en proclamas, en elogios no lleva sino al mercadeo, el camelo y la patética falsificación.

martes, mayo 19, 2009

Daño innecesario 1
Mixta sobre poliester. 29.7 x 21 cm.

martes, diciembre 23, 2008

Organizadores del Olvido
Mixta sobre poliester. 46 x 46 cm.

lunes, diciembre 15, 2008

Esfuerzo pírrico.
Mixta sobre acetato sobre papel gris. 21 x 29,7 cm.
Olvido. Mixta sobre poliester. 46 x 46 cm.
Traición.
Mixta sobre poliester. 46 x 46 cm.
Rizoma.
Mixta sobre poliester. 29,4 x 20,7 cm.